Por: Carlos Agurto, Docente Escuela de Gestión, Negocios y Marítima en IPG

No me gusta reconocer que tengo 51 años, prefiero decir que soy “Vintage”, claramente un eufemismo simpático para transcribir que fui juvenil y que como todo joven tenía muchas expectativas y poca experiencia. Esa conjugación de altas expectativas y poca experiencia, en un ambiente consumista e individualista, entregada como solución fácil, dinero, dinero, dinero… hay que tener dinero para pasarlo bien y ser feliz… comprar el auto, comprar la casa y comprar y comprar…
Y sí, tuve dinero y “gané Lucas”, sin embargo, me di cuenta, a lo que es porrazo limpio (experiencia), que los peaks en mi cuenta corriente, no necesariamente coincidían con mis índices de felicidad. Nadie puede decir que el dinero no es útil, pero claramente no significaba felicidad.

Tratar de resolver esta “incongruencia”, me llevó a leer a Richard Easterlin (La Paradoja de Easterlin), el Efecto Adaptación (de Brickman, Frey y Stutzer) y por ahí ver también una Charla TED de Martín Tetaz (investigador argentino), entre otros, que explican el fenómeno que siempre escuchamos en una frase cliché, pero que no sabemos fundamentar: “El dinero, no hace la felicidad”.

Dado lo anterior, quiero recomendarte algo práctico, en el plano de tu desarrollo profesional, con satisfacción personal. No lo creé yo, lo postula Tal Ben-Shahar (Psicólogo, Profesor de Harvard, precursor de la psicología positiva y liderazgo) y que trata de resolver el dilema de “como ser feliz en tu actividad profesional”. La respuesta es sencilla. Debes encontrar la intersección de tres factores de la siguiente manera:

1. Haz una lista de “lo que me Importa”
2. Haz una lista de “lo que me entusiasma”.
3. Haz una lista de “lo que soy bueno”.

Teniendo la lista de los 3 ítems, en el o los puntos que coincidan los 3, puedes apuntar tu desarrollo profesional con un alto porcentaje de certeza de que encontrarás tu realización profesional y eso, ayuda a tu calidad de vida. Así de simple, así de importante.