Por: Jean Henríquez F., Docente Educación Virtual Escuela de Gestión, Negocios y Marítima Instituto IPG, Magíster en Gestión y Dirección de Empresas.

El uso e incorporación de la tecnología en el ámbito educativo a partir de la situación de la pandemia del Coronavirus se ha visto fuertemente integrada, sin embargo, es preciso mencionar que ésta lleva tiempo rondando los entornos de aprendizaje en los diferentes niveles de la educación chilena y, por lo tanto, intentando ser un recurso clave y fundamental para el éxito en los procesos formativos de los estudiantes.

Es en base a lo anterior, que las instituciones de educación, principalmente las enfocadas en el nivel superior, han tenido que adaptarse e innovar de manera sustancial y oportuna, teniendo no sólo que pensar en estar en sintonía con la era de las tecnologías de la información y las comunicaciones, sino que, además, brindar una solución de acceso universal y simultáneo a todas y todos los estudiantes de la educación superior de nuestro país que requieren y demandan la posibilidad de perfeccionarse a lo largo de las diversas disciplinas del sector.

Un ejemplo sustancial de ello es el caso del Instituto Profesional IPG, entidad que ha sabido responder a los cambios tecnológicos y del medio, además, de ofrecer a sus estudiantes la posibilidad de seguir avanzando en los procesos formativos, dando cumplimiento a los resultados de aprendizaje e incentivando por medio de las estrategias y metodologías de enseñanza, la generación de valor para impactar sustancialmente en sus niveles de conocimientos y de logros.

A lo largo del tiempo, me he desempeñado como docente en diversas instituciones de educación superior, en donde he evidenciado un fuerte nivel de desarrollo y aceleración de los procesos de adopción de las tecnologías como parte fundamental de la estructura educativa actual. En este sentido, el Instituto Profesional IPG no ha quedado atrás dado que ha sabido reconocer, aprovechar e implementar de manera efectiva y eficiente todos los recursos por medio de los cuales se ha logrado favorablemente fortalecer el proceso formativo y, muy especialmente, brindar herramientas, metodologías y conocimientos actualizados en sintonía con las nuevas necesidades del siglo XXI.

En lo personal y por medio de la experiencia que he tenido en los procesos formativos de los estudiantes de la Escuela de Gestión, Negocios y Marítima, puedo reconocer de forma favorable cómo la tecnología implementada ha permitido asegurar un aprendizaje efectivo, dinámico y por sobre todo en sintonía con las necesidades laborales del sector. Cabe señalar, que no sólo se ha instalado el concepto tecnológico en la metodología habitual de una clase, sino que se ha introducido como parte fundamental en el desarrollo de las habilidades que cualquier profesional en la actualidad debe saber utilizar para ejercer de forma diferenciada su labor.

Hablar de tecnología es llevarnos a estar en sintonía con la constante actualización, la que, de manera profesional, nos brindará en la medida en que así lo reconozcamos, un mayor aporte hacia el quehacer de nuestras vidas. Paralelamente debemos estar conscientes del rol que asumimos al momento de formar a los futuros profesionales que nuestro país requiere, tomando en consideración que, por medio de este importante proceso, debemos enfatizar en los beneficios, impactos y, sobre todo, en el aprovechamiento de los diversos usos que para nuestras actividades y profesión podría implicar generar mayor valor y, por lo tanto, eficiencia en nuestros desempeños.

Reconocer la calidad formativa de los estudiantes de la Escuela es clave, además del diseño e implementación de su metodología. También no podemos olvidar el sello distintivo que caracterizará a nuestros (as) futuros (as) egresados (as) para Chile.