Sede Providencia, Carta de Estudiante

Estimados IPG es un gusto enviarles mis más sentidos agradecimientos por la formación entregada.

Son una institución como pocas que no discriminan ni por sexo, edad, origen étnico, condición económica o por tener una discapacidad.
Ustedes ven el potencial del alumno y no sus dificultades que lo rodean, y hacen profesionales que son un aporte y legado a esta sociedad.

En mi caso en particular me dieron la posibilidad de cumplir mi mayor sueño que veía imposible de realizar por tener una discapacidad sensorial, pero a los docentes y a la directora de carrera no fue un impedimento, una excusa, sino al contrario un desafío y con exigencia cariño y vocación lograron lo que otros no pudieron lograr, ya que vieron mi deficiencia y no mis discapacidades.

Es por ello, que mediante esta carta, les doy mis agradecimientos a todos los profesionales que estuvieron en este proceso difícil, complejo y extenuante, desde las personas humanas que atienden la puerta (señora Marcela, don Juanito), los docentes de diversas asignaturas que no solo con sus experiencias laborales, sino de vida me fueron formando en valores y principios que me identifican como profesional (Liliana Meneses, Carlos Orrego, Patricia Duque, profesora Analía, Silvia Basualto) y en muy especial a dos docentes que formaron con anhelo y cariño mi parte humana y profesional, les hablo a la docente Cecilia Cuevas y Patricia Bascur que son las encargadas de formarnos en ética, valores que nos distinguen de profesionales de excelencia y destacar por los talentos, eficiencia, eficacia, manejos de crisis, etc…

Todo lo aprendido, que nos hace un profesional destacado, son ellas que con horas de desvelos y con paciencia inagotable formaron en mi lo que soy hoy en día.
A ellas les debo mis logros y también, mis ganas de ser cada día un mejor profesional; al igual que el complemento infaltable del profesor José Luis Claro que no solo con sus clases de derecho nos enseñó, si no con ejemplo de vida profesional.

Nuestra Jefa de Carrera, la señora Marcia tuvo un rol fundamental en elegir cada profesional desde las clases de computación hasta charlas y talleres.
Se le agradece por el apoyo infinito, contención y exigirme tal como cualquier alumno. Eso es inclusión, no todas las Casas de Estudios lo tienen, muchas veces son el puro nombre, pero les falta
valores y principios que solo tiene IPG.

Siéntanse orgullosos de pertenecer como parte de este maravilloso equipo que logra lo imposible.

Muchas gracias por todo,
Atte.
Nichole Canto Lira
Técnico en Servicio Social