Calentamiento Global y el Liderazgo Juvenil: Una opción de cambio

Por Jaime Vargas, Director de la Escuela de Ingeniería

Inglaterra, fue el país impulsor de la Revolución Industrial a mediados del silgo XIX, este importante hito fue unos de los más importantes y significativos debido a la transformación y cambios tecnológicos, económicos, sociológicos y culturales en la historia del hombre.

Pero estos cambios industriales trajeron consigo, un sin número de problemas medio ambientales. Recordemos que en esa época mucho de los insumos utilizados como el plomo, carbón y estaño entre otros, asociados a la toxicidad del uso para la industrialización se desconocían. Considerando que muchos de los daños de aquella mitad del siglo XIX aún perduran.

En el año 1952, ocurrió la mayor catástrofe medio ambiental que se ha registrado a nivel global, conocida como la “Gran Niebla”. Este fenómeno, con una densa niebla mezclada con combustibles fósiles, cubrió la ciudad de Londres por cinco días. Generando un ambiente respirable tóxico que causó la muerte de al menos 120.000 personas.

Por consiguiente, al pasar el tiempo, lo problemas medio ambientales fueron más frecuentes, repetitivos y globales generando lo que hoy se conoce como el cambio climático. Las causas y consecuencias de este fenómeno son un tema de preocupación mundial desde ya hace décadas.

La definición de Cambio Climático fue acuñada por la Convención de las Naciones Unidas, indicando que es “Un cambio en el clima, atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial, y que se suma a los cambios regulares que, de forma natural, se dan en el planeta”.

Uno de los ejemplos más conocidos del cambio climático es el fenómeno conocido como “Efecto Invernadero”, el cual es un aumento de temperatura en la atmósfera, que se produce por la alta concentración de gases como el Dióxido de Carbono. El efecto invernadero, también contribuye de manera negativa al debilitamiento de la capa de ozono, siendo otro gran problema medio ambiental, que potencia el calentamiento de la tierra por el ingreso de los rayos solares de manera más directa.

Como consecuencia del cambio climático en la tierra, encontramos inundaciones, sequías, lluvias torrenciales, migración y extinción de diferentes especies, veranos con temperaturas extremas como es el caso de Europa que a la fecha registra temperaturas ambientales en promedio sobre los 40 grados en plena época de estival. Pero estos ejemplos no son casualidad, sino el resultado de un largos años de industrialización, desforestaciones y el acelerado crecimiento demográfico.

Como resultado, de todos los fenómenos medio ambientales extremos que estamos viviendo, es que aparece un movimiento de liderazgo juvenil, el cual es una voz fuerte que se esta alzando a nivel mundial, como una respuesta social frente al cambio climático. Esta nueva voz ha tomado tanta fuerza que ha puesto en la palestra varios temas ambientales, que sin duda, tiene la finalidad de cuestionar el accionar de varias industrias altamente contaminante en el mundo.

El 20 de agosto de 2018, Greta Thunberg, una estudiantes sueca decidió faltar a clases en su colegio y se presento al Parlamento de su país con un cartel que decía: Skolstrejk för klimatet (huelga escolar por el clima). Esta solitaria desobediencia infantil, se transformó en poco tiempo en miles de huelgas estudiantiles a lo largo y ancho del mundo, movilizando aproximadamente a 1,4 millones de jóvenes en todo el mundo según reportes del New York Times.

La inquietud que nos queda como generación adulta es: ¿Qué está motivando a millones de estudiantes a seguir el ejemplo de Greta?, ¿Los jóvenes piensan más en el futuro que nosotros?, ¿ Será esta nueva generación con su liderazgo, la nueva voz que necesitamos para frenar el calentamiento global?.

Estos jóvenes no restan importancia a los movimientos que generaron los movimientos ecologistas de hace décadas atrás, los que ya alertaban de la insostenibilidad del sistema de producción mundial, pero sí se reconocen como la primera generación que planteó su movilización como una cuestión existencial. Hoy sabemos que no se trata de luchar por un futuro mejor, sino por un posible y sostenible.